Mi Historia

Espero ser breve, aunque creo que va a ser complicado, pero trataré. 😉

Desde niña siempre quise ser una mujer completamente independiente.

Soñaba con tener mi propia empresa y manejar mi propio dinero, luchaba contra quienes me hacían sentir que por el hecho de ser mujer estaba destinada a hacer labores domésticas, consideradas en Latinoamérica exclusivas para el género femenino.

Desde pequeña me rebelé contra ese pensamiento machista, y cada vez que me decían que mi labor como mujer era cocinar, lavar platos, arreglar la casa, etcétera, yo contestaba que precisamente por eso estoy estudiando, para que cuando crezca no tenga que estar metida en casa haciendo labores domésticas, sino trabajando para mi propia realización.

Ahora me sonrío al recordar todo esto, pero en aquel tiempo me costó peleas y discusiones con mis padres, por pensar diferente a como pensaban ellos.

Siempre he creído que mujeres y hombres somos iguales, que tenemos los mismos derechos y podemos cometer los mismos errores, así como alcanzar grandes cosas en la vida, y que para eso no necesitas ser hombre o ser mujer, sino tener un fuerte deseo por alcanzarlas.

Durante la adolescencia la lucha continuó, y siempre me mantuve con la misma idea, estudiando y esperando un día llegar a cumplir el sueño de tener mi propio negocio, sin saber aún cómo lo iba a hacer.

Hasta que llego la época universitaria, y a la edad de 18 años abandoné mi hogar para estudiar Comunicación Social en una ciudad completamente desconocida para mí.

Allí viví grandes momentos de mi vida y saboreé por mi primera vez lo que era la libertad, que para mí significaba vivir bajo mis propias reglas. Eso implicó muchos errores, pero también aprender de ellos.

MI PRIMER AMOR O DEBERÍA DECIR DOLOR  :mrgreen:

En aquella época me enamoré perdidamente de quien pensé sería el único amor de mi vida, con quien había planificado tener hijos y hacer un futuro juntos. Más pronto que tarde me correspondió bajarme de esa nube y enfrentarme a la realidad, porque de pronto toda esa historia bonita acabó, y fue entonces cuando mi vida cambió de rumbo.

De repente me vi sin norte ni dirección, sin saber para qué vivía ni qué quería para mi vida. La alegría y la felicidad que hasta ese entonces había alcanzado de pronto se esfumaron; todos mis sueños se vinieron abajo, el mundo se me hundió, y al sentir que todo había acabado caí en una profunda tristeza y en una desolación que juzgaba insuperables.

En el fondo sabía que la vida continuaba y que algo mejor esperaba por mí, y no me equivoqué, porque con el tiempo pude comprobar que fue así. La experiencia, que fue tan dolorosa, me ayudó a ser más fuerte y a crecer como persona; me sirvió para hoy ser la mujer que soy, una mujer que sabe amarse, respetarse y valorarse a sí misma, que cree en ella y en su capacidad para vencer los obstáculos que se le presenten, una mujer que recuperó su poder y que sabe que la felicidad depende únicamente de ella y no de otras personas.

MI ANGELITO

Mi AngelitoTres años después de aquella triste situación, debí enfrentar otro momento doloroso en mi vida. Al último de mis hermanos, a quien yo quería como si fuera mi hijo, le detectaron cáncer al cerebro.

Ese fue para mí un golpe más grande todavía. No podía entender cómo un niño de 9 años tenía una enfermedad tan terrible como esa, y, peor aún, jamás en la vida imaginé que a alguien de mi familia le podría dar, pues la veía tan lejana e imposible de alcanzarnos.

Fue muy duro ver como mi hermanito sufría y yo no podía hacer nada. Mi madre cada día se iba apagando y desgastando, y mi padre no sabía qué hacer. A veces reinaban la incomprensión y la impaciencia, y todo se volvía tristeza, angustia y confusión.

Después de año y medio de quimioterapias, radioterapias, largas noches en el hospital, cirugías, y de arriesgarnos a probar todo tipo de solución que nos ofrecían, mi hermano empezó a recuperarse y la alegría volvió a nuestra casa, pero nos duró poco. Tras un largo periodo en el que parecía mejorar y vencer a la enfermedad, recayó y seis meses después se nos fue.

A mí me quedó un gran vacío, una profunda tristeza porque no podía comprender cómo un niño que tenía toda la vida por delante, y que a toda costa pedía vivir, de la noche a la mañana tuvo que partir.

Después de buscar culpables en todas partes y de hacerme tantas preguntas que no podía responder, un día desperté a mi realidad y tomé conciencia de lo que estaba siendo mi vida y de lo corta que podía llegar a ser, que hoy estamos aquí y mañana quién sabe. Recordé a mi hermano suplicando por vivir, y yo en cambio queriendo morir.

UNA NUEVA RAZÓN PARA MI VIDA

Ahí fue cuando le encontré sentido a la corta vida de mi hermano, al igual que a la mía. Gracias a él y por él decidí retomar mi rumbo, luchar por mis sueños y tener una vida distinta y mejor a la que estaba teniendo hasta ese momento.

Cuando me decidí a transformar mi vida, las posibilidades y las personas empezaron a aparecer en el camino.  Entre ellos los libros de Louise Hay, mi querida coach Ana Cecilia Vera, así como Yusmairot Castilla, Elías Berntsson, entre otros.

A partir de ese momento, la existencia tomó un nuevo rumbo, una nueva historia que cada día estoy reescribiendo, pero esta vez con gran entusiasmo y alegría.

No fue fácil al principio, pero el deseo de superarme, la perseverancia y la constancia me ayudaron a salir de todo el mundo negativo en el que vivía.

Hoy me encuentro construyendo mi gran sueño y cada vez estoy más cerca de alcanzarlo. El amor llegó nuevamente a mi vida, tal cual había soñado un día. Mi familia está más unida que nunca. He aprendido a valorar lo que tengo, a reconocer la abundancia que poseo, y sobre todo a amar y respetar a las personas con las que vivo, muy a pesar de sus pensamientos y opiniones.

Estoy más que feliz con todo lo que está pasando, gracias a que un día decidí dejar el papel de víctima y hacerme cargo de mi propia vida.

Por eso hoy quiero invitarte, a que des ese paso de fe que necesitas, a que creas en ti y sepas que puedes alcanzar todo lo que te propongas; y no esperes a que situaciones y circunstancias dolorosas te obliguen a hacer ese cambio que tanto necesitas para alcanzar tu propia libertad y felicidad.

Y si tienes miedo de hacerlo tu sola, aquí me tienes, lista para ayudarte en este maravilloso camino. Solo llena el formulario que se encuentra aquí, para que postules como cortesía a una Sesión de Descubrimiento, en donde me puedes contar de forma privada qué es eso que tanto deseas y vemos cómo puedo ayudarte a lograrlo. Yo estaré encantada de conversar contigo.

Te espero.

Con amor,

Vicky